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Foto: WEB
El témpano, de unos 5.800 kilómetros cuadrados –25 veces mayor que Capital Federal–, es considerado uno de los desprendimientos más grandes del continente blanco. Los científicos habían advertido que la ruptura era inminente.


Un iceberg de unos 5.800 kilómetros cuadrados, uno de los más grandes de la historia, se desprendió del segmento Larsen C de la Antártida, informaron este miércoles los científicos que vigilan su evolución.

En un comunicado, los expertos del proyecto Midas de la universidad galesa de Swansea indicaron que el desprendimiento se produjo entre el 10 y el 12 de julio, cuando el iceberg se separó del segmento Larsen C del continente blanco.

El iceberg, que se espera sea denominado A68, pesa más de un billón de toneladas, según Midas, y su superficie equivale aproximadamente a 25 veces la Ciudad de Buenos Aires (230 kilómetros cuadrados).

"El iceberg es uno de los mayores registrados y su progreso futuro es difícil de predecir", dijo Adrian Luckman, profesor de la Universidad de Swansea y primer investigador del Proyecto Midas, que ha seguido la plataforma de hielo durante años.

Los peligros que representa

Desintegración y deriva

"Puede seguir siendo de una pieza, pero es más probable que se desintegre en fragmentos. Parte del hielo puede permanecer en la zona durante décadas, mientras que otras partes pueden ir a la deriva hacia el Norte, hacia aguas más cálidas", añadió.

Riesgo para los cruceros

El hielo supondrá más riesgo para los barcos. La península está fuera de importantes rutas comerciales, pero es de los principales destinos para los cruceros que visitan Sudamérica. En 2009, más de 150 pasajeros y tripulantes fueron evacuados del MTV Explorer, que se hundió tras chocar con un iceberg en la península antártica.

El nivel de los océanos

El otro peligro se relaciona con el nivel de los océanos. Lo positivo en este caso es que, como ya estaba flotando antes de desprenderse, no tendrá un impacto inmediato. Sin embargo, dejó al segmento Larsen C reducido en más de un 12 por ciento. Su eventual colapso puede ser un riesgo importante a futuro.

El efecto sobre los glaciares

Larsen A y B, situados más al norte de la península, colapsaron en 1995 y 2002, respectivamente. "Esto derivó en la dramática aceleración de los glaciares que había detrás, con mayores volúmenes de hielo entrando en el océano y contribuyendo a la subida del nivel de los océanos", dijo David Vaughan, experto en glaciares y director de ciencia de British Antarctic Survey.

Los grandes icebergs se desprenden de la Antártida de forma natural, y los científicos no están relacionando la situación actual con el cambio climático generado por el hombre. El hielo, no obstante, es una parte de la península antártica que se ha calentado rápido en las últimas décadas.

"En los meses y años posteriores, la capa de hielo podría volver a crecer gradualmente o sufrir episodios de más reducción, lo que puede llevar finalmente al derrumbe (…) Nuestros modelos dicen que será menos estable, pero cualquier colapso futuro sigue estando a años o décadas de distancia", añadió.


Cadena3 | Infobae | Reuters



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