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Misionero dominico. Patrono de Colombia. Consejero de Santa Teresa de Ávila. Recorrió América convirtiendo y bautizando a muchos indígenas


Martirologio romano: En Valencia, en España, San Luis Bertrán, sacerdote de la Orden de Predicadores, que enseñó el Evangelio de Cristo en diversos pueblos indígenas de América del Sur y las defendió de los opresores.

San Luis Beltrán fue un sacerdote misionero de la orden de los dominico. Es el Santo Patrono de Colombia. Fue consejero espiritual de Santa Teresa de Ávila. Recorrió con mucha valentía al pueblo de América convirtiendo y bautizando a muchos indígenas. Su arma de lucha fue la oración continua y las penitencias.

Biografía

Saint Louis Bertrand nació en Valencia (España) el 1 de enero de 1526. A los diecinueve años de edad ingresó en los dominicos en Valencia y en 1547 fue ordenado sacerdote.

A la temprana edad de 23 años fue nombrado Maestro de los novicios. Mantuvo esa asignación durante diez años, posteriormente, dado que deseaba ardientemente anunciar el Evangelio, partió como misionero hacia el nuevo mundo.

En 1562 llegó a América y se detuvo en Colombia. Él no dio marcha atrás en ningún momento, y aunque fue muy dura su labor apostólica, caminó a través de las inmensas regiones del Ecuador, Nueva Granada, las islas del Caribe, convirtiendo y bautizando a muchos indígenas. Desde el púlpito denunció, incluso, los abusos de poder de los conquistadores españoles: uno de ellos quiso realizar un atentado contra la vida del Santo, pero al momento de realizar el tiro la escopeta se le transformó en un Crucifijo.

Durante su vida de predicador y misionero utilizó un método infalible: frente a las negativas, las dificultades, los malentendidos, comenzó a orar y a flagelarse a sí mismo con mucha disciplina, y todo iba le funcionaba sin problema alguno. El diablo, en una oportunidad, trató de frustrar la obra de San Luis, intimidándolo con horrorosas visiones, con golpes y ruidos terribles, pero no logró absolutamente nada contra el Santo. Enfurecido, el demonio generó contra él, persecuciones por parte de los indios y de los españoles y trató de debilitar a su integridad moral y su fe, con muchas tentaciones y calumnias

Habiendo regresado a España, en 1549, tomó de nuevo su deber como maestro de novicios, y luego fue elegido Prior en Valencia. En 1574 la capital dominica de la provincia de Aragón, nominó a Saint Luis para ser el orador general (Predicador). También fue el consejero espiritual de Santa Teresa de Ávila, a quien animó a seguir su papel en la Reforma.

El sufrimiento y la muerte

San Luis llegó a enfermarse muy gravemente; pero en medio de sus sufrimientos, continuamente repetía:

"Señor, quema aquí, castiga aquí, no perdones aquí, para que me perdones para siempre en la eternidad"

A pesar de que el fuego febril lo devoraba, San Luis quiso morir revestido con el hábito de lana de la Orden Dominica. Murió el 9 de octubre de 1581. El Papa Clemente X en el 12 de abril 1671 lo proclamó santo. Alejandro VIII lo declaró Patrono de Colombia.

Su devoción a las almas del purgatorio

San Luis tenía una gran devoción por las almas del Purgatorio. Después de su ordenación sacerdotal, su padre, que había muerto ocho años antes, se le apareció y le pidió su ayuda. Un día, después de muchas misas ofrecidas a Dios en su nombre, el Santo vio el alma de su padre muy resplandeciente y liberado de las penas del Purgatorio.

Saint Louis es también el primer sacerdote conocido por su nombre, que fue servido por la concesión del Papa Julio III en Valencia para celebrar tres misas el día de la Conmemoración de los Fieles Difuntos. Se dice que San Luis sentía un verdadero sufrimiento cuando él no podía celebrar la misa, a la que le tenía una gran devoción, sufría particularmente por estar limitado en Navidad porque podía celebrar Misa tan sólo tres veces.

En una oportunidad, en una noche, después de la oración de maitines en el coro, San Luis vio a un hermano compañero de su orden que había fallecido, y estaba todo rodeado por llamas que lo hacía sufrir mucho, el difunto se le arrojó a sus pies para pedirle perdón por aquella expresión ofensiva dirigida al santo hace algunos años.

El fallecido le pidió a San Luis que celebrara una misa para él, mediante el cual iba a ser inmediatamente liberado de las penas del Purgatorio. El Santo celebró la misa en su nombre a la mañana siguiente y en la noche de ese, vio a la persona fallecida que estaba rodeada de gloria, entrando en el Paraíso

San Luis Beltrán, ruega por nosotros y por las almas del purgatorio

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