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Imagen: PildorasdeFe.net
Fue una mujer dedicada a las danzas sensuales que se convirtió a la fe. Se disfrazó de monje ermitaño y murió teniendo una vida penitencia 

Hoy también se festeja a:

Santa Pelagia, fue una pecadora arrepentida que nació en el mundo del paganismo en Antioquía. Fue dotada por Dios con una gran belleza física, pero utilizó esta belleza para destruir su propia alma y las de los demás, adquiriendo gran riqueza por la prostitución

Biografía

San Pelagia la penitente se convirtió al cristianismo por San Nono, obispo de Edesa. Antes de su aceptación del cristianismo por el Bautismo, Pelagia era el jefe de un grupo de danza en Antioquía, viviendo una vida de frivolidad y la prostitución.

Un día, mientras Pelagia estaba vestido elegantemente, hizo su camino más allá de una iglesia donde San Nono estaba predicando. Los creyentes volvieron sus rostros lejos de ella, pero el obispo la miró de lejos. Impresionado por su belleza, San Nono oró por su conversión.

Al día siguiente, mientras que San Nono estaba enseñando en la iglesia sobre el temor Juicio Final y sus consecuencias, Pelagia apareció de nuevo. Su enseñanza hizo una tremenda impresión en ella. Las palabras de San Nono le sacudieron el alma y forjaron un cambio tan grande en ella, que se llenó de repente con un auto-odio de sí misma y un temor de Dios

Con el temor de Dios y derramando lágrimas de arrepentimiento por todos sus sucios pecados, se postró delante de San Nono y pidió a San Nono que la bautizara.

"Padre santo, tenga misericordia de mí, pobre pecadora; bautíceme, y enséñeme el verdadero arrepentimiento. Yo soy un mar de maldad, un abismo de destrucción, una red y arma del diablo"

Al ver su sincero y completo arrepentimiento, el obispo Nono lo hizo. Después de su conversión, a Pelagia comenzó a aparecérsele el demonio, instándola a volver a su vida anterior. Pero ella oraba insistentemente al Señor, haciendo la señal de la cruz, y el diablo desapareció.

Tres días después de su bautismo, Pelagia recogió sus objetos de valor y toda la enorme riqueza que había acumulado por su inmoralidad y los llevó al obispo Nono. El obispo ordenó que se distribuyeran todos estos bienes entre los pobres.

Sintiendo el peso de sus muchos pecados y el pinchazo de su conciencia, Santa Pelagia se decidió a hacer penitencia durante toda su vida. Viajó a Jerusalén, al monte de los Olivos, donde, según cuenta la tradición, se cambió el nombre a Pelagio y se disfrazó de monje, se encerró en una celda y allí comenzó una ascesis rigurosa de ayuno, oración y vigilias. Vivió su vida en un aislamiento ascético

Tres años más tarde, Santiago, un diácono de San Nono, la visitó y la encontró aún con vida, pero cuando fue de nuevo a verla, unos días más tarde, se encontró con su cadáver y le dio cristiana sepultura.

Santa Pelagia entró en el reposo aproximadamente en el año 468, viviendo una vida de oración, ayuno y penitencia, la cual, le valió, junto con su arrepentimiento, recibir la misericordia de Dios, el perdón de sus pecados y la santificación de su alma purificada y santificada, la cual se hizo digno del Reino de Dios. Fue enterrada en la misma celda donde murió

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