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Imagen: PildorasdeFe.net
Conocido también como el Areopagita. Fue discípulo de San Pablo y llegó a convertirse en el primer obispo de Atenas


Martirologio Romano: Conmemoración de san Dionisio Areopagita, quien, habiéndose hecho cristiano al escuchar la predicación del apóstol san Pablo hablando ante el Areópago, llegó a convertirse en el primer obispo de Atenas

San Dionisio, el Areopagita, fue convertido al cristianismo por San Pablo, en Atenas. Él llevó a la fe más allá del oeste, fijando su sede en París. Fue un filósofo muy culto de Grecia y uno de líderes de la ciudad de Atenas, un consejero, o como dirían algunos, uno de los cabecillas del Senado ateniense.

Biografía

Nació en el año 9 de la era cristiana, y según cuenta la tradición, había viajado a Heliópolis en Egipto para aprender matemáticas y astrología. Allí observaría por sí mismo, aquel eclipse de sol contrario a todas las leyes de la naturaleza, que se produjo a raíz de la muerte del Hijo de Dios en la Cruz

Sus maestros no podían explicarle esto a él de otro modo sino como un signo de los cambios en las cosas divinas.

En sus cartas a San Policarpo él mismo diría que el astrólogo cuestionó que él había respondido más bien por inspiración divina que por cualquier conocimiento natural. Y él mismo clamó:

"O bien el Dios de la naturaleza está sufriendo, o todo el mecanismo del mundo va a ser destruido para volver a su estado antiguo del caos"

Con este evento y las dudas en su razón y corazón, Dionisio ya estaba siendo preparado para su conversión veinte años más tarde, relacionado en el Libro de los Hechos de los Apóstoles, capítulo diecisiete, de San Lucas.

"Al oír las palabras "resurrección de los muertos", unos se burlaban y otros decían: "Otro día te oiremos hablar sobre esto". Así fue cómo Pablo se alejó de ellos. Sin embargo, algunos lo siguieron y abrazaron la fe. Entre ellos, estaban Dionisio el Areopagita, una mujer llamada Dámaris y algunos otros" (Hechos 17,32-34)

A través de San Pablo, se estableció la sede de Atenas, con San Dionisio como su primer obispo, y esta congregación, la cual él extendería a través de toda la región, se convirtió en una de las más importantes de Grecia. Dionisio realizó varios viajes fuera de Grecia y estuvo presente cuando los Apóstoles estaban reunidos en la Dormición y gloriosa Asunción de la Madre de Dios. Él escribió acerca de ella, y se convirtió en un amigo de San Juan, su tutor. Mantuvo correspondencia con San Timoteo, San Tito, San Policarpo y otros de los sucesores de los apóstoles.

Parece que fue después de una conversación que sostuvo con San Juan el Apóstol, que San Dionisio decidió ir a Occidente para predicar a los idólatras de esa región. Él dejó a San Publio como su sucesor en Atenas, y partió hacia Roma con Eleuterio y Rústico. El Papa San Clemente de Roma confirmó este viaje, y añadió diez sacerdotes más al grupo.

La hora del martirio

A través de Dionisio y sus discípulos, a quienes él envió a evangelizar a varios distritos, se establecieron sedes en Rouen, Chartres, Evreux, Verdun, y Beauvais. Junto con sus dos compañeros originales, Eleuterio y Rústico, San Dionisio se fue a París, donde construyó cuatro oratorios. El primer cristiano bautizado, quien los recibió en su casa, fue decapitado, denunciado por su propia esposa pagana, a un oficial romano, haciéndole ver como cómplice de sus tres invitados.

Los tres misioneros fueron encarcelados y encadenados, sometidos a crueles torturas para que desistieran de su ministerio, pero mientras más los azotaban, mas bendecían al Señor por permitirles sufrir en su Santo Nombre. Otros tormentos fueron ideados, pero el obispo y sus discípulos conservaron la fe en Dios, en este momento, Dionisio contaba con alrededor de 100 años de edad.

Finalmente fueron decapitados, un gran grupo de cristianos, lloraron en esta ocasión, al igual que otros muchos en la ciudad y en toda la región, también fueron masacrados muchos cristianos quienes con gran acto de valor conservaban su fe hasta el final. La esposa del primer cristiano parisino y mártir, al final, se arrepintió de lo que hizo y se convirtió, para luego morir junto con los demás cristianos.

Los coros angelicales

Los escritos de San Dionisio el Areopagita tienen un gran significado para la Iglesia. Cuatro de sus libros han sobrevivido hasta nuestros días:
  • Sobre la Jerarquía Celestial
  • Sobre la Jerarquía Eclesiástica
  • Sobre los nombres de Dios

Sobre la Teología Mística

Adicional a esto, también hay diez cartas escritas a varias personas que aún se conservan.

En el libro: "Jerarquía Celestial" se presume que San Dionisio lo escribió mientras estaba predicando por alguno de los países de Europa Occidental. En él, habla acerca de la enseñanza cristiana sobre el mundo angélico. 
La jerarquía angelical, según San Dionisio comprende los nueve coros angelicales:
  • Querubines: las figuras que Dios manda adornar el arca (Éxodo 25,18) y el templo de salomón (1 Reyes 6,29-39)
  • Serafines: los que arden con el amor (Isaías 6,2-6) y guardan la entrada al paraíso (Génesis 3,24)
  • Tronos: Colosense 1,16
  • Dominaciones: Efesios 1,21; Colosenses 1,16.
  • Potestades: 1 Corintios 15,24; Efesios 1,21
  • Virtudes: Romanos 8,38; 1 Colosenses 15,24
  • Principados: Romanos 8,38; 1 Colosenses 15,24
  • Arcángeles: Miguel, Gabriel y Rafael, protectores y mensajeros de Dios. Aunque conocemos que son 7 en total, (Libro de Tobías) no conocemos el nombre de los otros 4
  • Angeles: Los que nos custodian, ángeles de la guarda

El propósito de la Jerarquía Angelical divinamente establecida es el ascenso hacia la santidad a través de la purificación, la iluminación y la perfección.

La Iglesia aún no ha tenido una definición exacta sobre la jerarquía entre cada uno de los coros angelicales, es decir, no es dogma de fe conocer el orden y el rango de cada uno de ellos.

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