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Sacerdote excelente en Antioquía. Llevó una vida coherente con su fe y era un hombre muy sabio y entregado a la predicación 


Martirologio Romano: En la ciudad de Nicomedia, en Bitinia. Sacerdote de la Iglesia de Antioquía y mártir, el cual, ilustre por su doctrina y elocuencia, al ser llevado ante el tribunal, en medio de continuos interrogatorios acompañados de tormentos se mantuvo fiel a la doctrina de la Iglesia y nunca negó ser un servidor entregado del Señor.

Biografía

San Luciano de Antioquía, fue el que dio inicio a la Escuela teológica antioquena. Era un sacerdote excelente en Antioquía. Llevó una vida coherente con su fe y era un hombre muy sabio y entregado a la predicación

Se conoce por tradición que era muy versado en las disciplinas sagradas, sobre todo en las Sagradas Escrituras. (Vita Lucían¡, ed. Bidez, 187). San Luciano no se conformó con predicar con el ejemplo y la palabra de Dios, sino que además, emprendió revisó la traducción griega del Antiguo Testamento de los Setenta según el original hebreo. Gracias a sus conocimientos de esta lengua, pudo hacer las debidas correcciones. Su edición de la Biblia fue tan apreciada por muchos que más tarde resultaría de gran utilidad al San Jerónimo.

En lo que se refiere a la teología trinitaria, manifestó tendencias subordinacionistas (postura cristológico-trinitaria que tiende a hacer de Cristo una realidad inferior y subordinada a Dios Padre (y del Espíritu una realidad subordinada también a Cristo), muy en relación con la doctrina arriana. De hecho, casi todos sus discípulos seguirían luego, a uno que también fue discípulo de él, el mismo Arrio; por lo que luego, San Alejandro de Alejandría y San Epifanio lo considerarían el padre del arrianismo. Pero en cambio, San Atanasio, que tanto combatió a los arrianos, no le atribuye error alguno a San Luciano ; y San Juan Crisóstomo (también alumno de Antioquía más tarde) pronunció en el año 387 un famoso panegírico en el día de su fiesta (7 enero, cfr. PG 50,519-526).

Envuelto en la condenación y deposición del obispo de Antioquía Pablo de Samosata (v.), estuvo excluido de la comunidad de la Iglesia durante el episcopado de los tres sucesores de Pablo, y admitido de nuevo cerca del año 285.

La hora de su martirio

En los primeros años del siglo IV, fue preso en Nicomedia, después de haber defendido intrépidamente la fe ante los perseguidores (Rufino, Hist. eccl. 9,6,3).

Conducido a presencia del emperador Maximino Daia, en el 312, expuso en una elocuente apología la doctrina cristiana; por lo cual fue reducido a prisión, donde sufrió el martirio del hambre. Por tradición, se conoce que fue atado con grillos, consagró el pan y el vino que pusieron sobre su pecho, para tomar así la Eucaristía él mismo y ser distribuida a sus hermanos en la fe. Murió en Nicomedia, el 7 de enero del año 312, día en que la Iglesia lo recuerda en el Martirologio Romano.

San Luciano murió en comunión de la Iglesia, como lo demuestra el fragmento de una de sus cartas a la Iglesia de Antioquía que se conserva en la Crónica Alejandrina

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