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Esta niña de 13 años, fue firme y valiente al profesar su fe y aceptó la muerte para llegar a ser la primera martir cristiana de España
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Martirologio romano: En la ciudad de Barcelona, en la Hispania Tarraconense, memoria de santa Eulalia, virgen y mártir.

Biografía

De acuerdo con la tradición, Santa Eulalia era la hija de una rica familia de los suburbios de Barcelona (España), nacida a finales del siglo III. La leyenda dice que fue una niña prodigio. Ella era cristiana, y gozó de una infancia muy agradable.

Cuando tenía alrededor de 13 años de edad, el emperador de Roma envió a un juez para perseguir a los cristianos en Barcelona. En ese momento la fe cristiana estaba creciendo rápidamente en el Imperio, y los emperadores Diocleciano y Maximiliano, enviaron a las provincias de Hispania (nombre romano de España) al juez Daciano, que tenía la reputación de ser extremadamente cruel. Ya en Barcelona, ​​comenzó una de las peores persecuciones contra la pequeña comunidad de cristianos que se habían establecidos allí.

Daciano organizaba ofrendas públicas a los dioses y diosas paganas. Los cristianos estaban obligados a asistir a estas ceremonias y rendir culto a los dioses paganos. La noticia de esta persecución llegó a los suburbios, donde vivía Eulalia. Durante este tiempo ella se mantuvo en oración y comenzó a sostener su pequeño proyecto en lo secreto.

Un día, antes del amanecer, mientras todo el mundo todavía estaba durmiendo en sus casas, Eulalia salió y se fue caminando a Barcelona.

Es bien sabido que Eulalia significa en griego "aquella que habla bien". Ese día, ella honró su nombre

Cuando llegó a la ciudad, se dirigió al foro (el centro de la ciudad) sin ningún miedo. El Tribunal de Daciano se reunía allí. Daciano mismo estaba sentado en medio de la gente. Eulalia caminó a través de los soldados y se puso delante del juez. Ella le dijo a gran voz:

"Tú, ¿cómo es que estás sentado aquí, lleno de orgullo, para juzgar a los cristianos sin ningún temor a Dios, el que está por encima de los emperadores, el único que quiere que su pueblo lo adore a Él, y solamente a Él? Ahora tú tienes el poder, pero tu poder es inútil a los ojos de Dios".

Daciano, sorprendido ante la chica que había hablado con tal coraje en su contra, le dijo: "¿Quién eres tú, chica sin miedo? Todas estas afirmaciones que tú dices están en contra de la ley imperial". Ella respondió: "Soy Eulalia, sierva de mi Señor Jesucristo. Confío en él y es por eso que vine aquí sin temor a impugnar tu conducta, que es la de un ignorante".

Después de escuchar a Eulalia, Daciano ordenó a los soldados que se la llevaran detenida. En la cárcel ella fue torturada y trataron de hacer que renegara su fe en Jesús. Durante un tiempo no quisieron hacerle daño, porque pertenecía a una familia de la nobleza, pero cuando vieron que después de esas torturas ella era aún más fuerte, decidieron matarla. Ella al respecto dijo:

"Las torturas que me están infringiendo me hacen más grande y las heridas no hacen daño, porque Dios está a mi lado. El juzgará los abusos de autoridad por los cuales ustedes son responsables".

El martirio y la paloma blanca

Por lo tanto, Daciano ordenó a los hombres que la quemaran. La tradición dice que las llamas no dañaron su cuerpo. Por el contrario, quemaron algunos de los soldados cercanos. Se encendió de nuevo la hoguera y finalmente el fuego tocó su carne, y cuando murió, Eulalia abrió su boca y su alma, apareciendo como una paloma blanca saliendo de sus labios y volando hacia el cielo.

Esta niña de 13 años, fue firme y valiente al profesar su fe y aceptó la muerte para llegar a ser la primera martir cristiana de España

Su martirio resultó ser la chispa que encendió la llama del cristianismo que se extendió como la pólvora por toda España. Esto fue en un momento anterior al Concilio de Nicea de 325 D.C., cuando la iglesia misma, finalmente, ratificó la divinidad de Jesucristo.

Sus reliquias fueron ocultadas y milagrosamente encontradas luego de que Almanzur y sus invasores árabes de África, en el año 711 D.C., quemaron y saquearon toda evidencia encontrada del cristianismo incluyendo todas las iglesias.

Fue en el año 877, en que el obispo Frodoi encontró los restos de la santa y donde la trasladó a la catedral. En julio 10, 1339, los restos de Eulalia finalmente se trasladaron a la nueva catedral de Barcelona, ​​el que está ahí hoy en día. Los restos fueron colocados en una tumba de mármol realizado por un artista italiano de Pisa. Todavía se puede visitar esta tumba en la cripta de la catedral, que se llama, por supuesto, la cripta de Santa Eulalia

En 1983 el San Juan Pablo II visitó Barcelona para rendir homenaje a Santa Eulalia. Hoy en día, todavía se puede visitar esta tumba en la cripta de la catedral, que se llama, por supuesto, la cripta de Santa Eulalia, en la que decenas de miles de personas visitan cada año.

El compromiso de Santa Eulalia a la fe inquebrantable y la pureza es un legado para ser venerada por todas las generaciones

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