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Beata Francisca de Paula de Jesús. Madre de los pobres. Esta brasilera, es conocida popularmente como Nha Chica, una laica que dedicó su vida al servicio de los necesitados (Imagen: PildorasdeFe.net)


Martirologio Romano
: En Baependi, Minas Gerais, Brasil, Beata Francisca de Paula de Jesús, conocida popularmente como Nha Chica, laica que dedicó su vida al servicio de los necesitados.

Ante la vida de esta gran mujer vienen a la memoria las palabras de san Pablo en su himno de la caridad: toda ciencia es necedad si no está alumbrada por este mandamiento instituido por Cristo.

Biografía

Francisca de Paula de Jesús, familiarmente conocida como Nhá Chica, nació el 26 de abril de 1810, en la ciudad de San Antonio de Rios das Mortes, distrito de San Juan Del Rey (MG). Era hija de la esclava Izabel Maria, soltera. Tenía un hermano, Teotônio Pereira do Amaral, que se tornó muy rico. La futura beata heredó de él la herencia que fue distribuida como limosna para los pobres y utilizada en la construcción de una capilla para la Inmaculada. Decidida a no casarse, Nhá Chica prefirió llevar una vida dedicada a la caridad y oración, como su madre le había aconsejado antes de morir.

No entró al monasterio, pero optó por hacer parte de las mujeres beatas, que consagraban la vida al Señor, permaneciendo en sus casas y haciendo la caridad a los necesitados.

Sus hábitos y devociones

Por unanimidad los testimonios afirman que Nhá Chica rezaba mucho y tenía siempre un rosario en la mano. Incansable adoradora del Santísimo Sacramento y contempladora de la Pasión de Jesús, tenía una profunda devoción a Nuestra Señora, que llamaba de Minha Sinhá. La Salve Reina era su oración preferida. Nuestra futura beata era humilde. No atribuía nada a su persona, pero todo a Dios y a Nuestra Señora.

Una de las cosas que se destaca en vida es la novena que compuso a Nuestra Señora de la Concepción, de quien era devota. Asimismo, en honor a ella, construyó al lado de su casa una pequeña iglesia donde veneraba una imagen de esta advocación mariana y ante la cual oraba piadosamente por todas las personas que se le encomendaban. Durante 30 años, fue reuniendo donaciones para construir la capilla de Nossa Senhora da Conceição, donde hoy es el Santuario de la Inmaculada Concepción, en la ciudad de Baependi

En 1954 esta iglesia fue confiada a la Congregación de las Hermanas Franciscanas del Señor. Actualmente al lado del templo se lleva a cabo una obra de asistencia para los niños necesitados que es mantenida por los devotos de Nhá Chica.

Ella colocaba los pedidos de los fieles delante de la Virgen María. Cuando una persona volvía para agradecerle por una gracia alcanzada, ella decía: "Yo le pido a Nuestra Señora, que me escucha y me responde".

La fama de santidad de Nhá Chica siempre fue consistente y persistente. Ella era llamada la Santita de Baependi.

Su muerte

Finalmente, luego de una vida dedicada a la oración y al servicio a los más necesitados, Nhá Chica muere el 14 de junio de 1895 con fama de santidad debido a una complicación gástrica. Por expreso deseo suyo, sus restos yacen en la iglesia que mandó construir. Tras su deceso siguieron obrándose los prodigios obtenidos por la mediación de esta mujer, modelo de fe, de caridad y de vínculo indisoluble con la Iglesia, que pasó por este mundo iluminada por María consolando a los desvalidos

Su beatificación es una lección auténtica de vida cristiana.

El Papa Francisco, en su carta de beatificación, dijo que Nhá Chica era una mujer de oración asidua y un fiel testimonio de la misericordia de Cristo para con los necesitados en el cuerpo y en el espíritu

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PildorasdeFe.net | Biografía de Santos y Beatos
Con información de Gaudium Press

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