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Sintió un fuerte llamado a vivir en soledad y llevar una vida austera. Se le atribuyen el don de exorcismo y todo tipo de milagros


Martirologio romano: En el pueblo de Sición en Galacia, en la actual Turquía, san Teodoro obispo y abad, que, desde la infancia se sintió fuertemente atraído a vivir en la soledad, decidió vivir de una forma austera de vida y que, siendo ordenado obispo de Anastasiopoli en contra de su voluntad, pidió insistentemente al Patriarca de Constantinopla oder regresar a su vida de ermitaño. 


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Biografía

San Teodoro nació en Sición, en Galacia (Asia Menor). La madre y su tía estaban a cargo de un pequeño hotel que a la vez funcionaba como un burdel, hasta que llegó una gran cocinera tan eficiente y de buen gusto quien atrajo a muchos clientes con la comida, y tanto fue esto, que las dos mujeres, afortunadamente, no tuvieron más necesidad de ganarse la vida ejerciendo la prostitución. La cocina, una persona muy devota, tuvo mucha influencia en el joven Teodoro y le animé a asistir con mayor frecuencia a la Iglesia, le enseñó a orar y le inculcó la buena práctica ascética del ayuno.

La buena dirección espiritual que le dio esta cocinera, influyó tanto en Teodoro, que él mismo tomó la decisión de convertirse en un ermitaño en Arkea, a unos doce kilómetros de su casa, donde vivió en una cueva frente a una capilla.

Su fama de santidad atrajo a los visitantes, quienes afirmaban que Teodoro poseía el don de liberación y exorcismo contra los malos espíritus. Para evitar una mayor propagación de su fama y cumplir con su deseo de vivir en soledad, se retiró en los adentros de las montañas y buscó vivir en una de las más escondidas cuevas. Su paradero solo fue conocido por una persona, a quien luego le tocaría sacar al Santo de ese sitio debido a su mala salud, además de haber estado en espantosas condiciones e infectado.

Recibidó la ordenación sacerdotal a tan solo dieciocho años de edad, y después de esto, decide emprender una peregrinación a Jerusalén, donde recibió el hábito monástico.

Al volver de esta experiencia, Teodoro intentó llevar a cabo un nuevo estilo de vida muy austera, como la de los «Estilitas», y llegó a vivir en unas especies de cestas colgantes. Le fue atribuido a su intercesión todo tipo de milagros, que atrajo a muchos más visitantes y personas que querían llegar a convertirse en sus discípulos, por lo cual, vio la necesidad de organizar un monasterio, un albergue y una iglesia.

San Teodoro, fue elegido de inmediato como obispo de Anastasiópolis [hoy Ankara], aún en contra de su voluntad. Gobernó allí por una decena de años, hasta que obtuvo el permiso de dimitir.

Su episcopado se caracterizó principalmente por milagros y grandes prodigios realizados. De sus actos episcopales no hay muchas noticias que contar, sólo algunos detalles sobre controversias ocurridas con algunas aldeas cercanas, que se le habían asignado a algunos laicos y que estos estaban maltratabando y oprimiendo al pueblo, y que en su momento, San Teodoro intentó corregir.

Finalmente, cuando consiguió renunciar a sus funciones, se dedicó por completo a la oración y al cuidado de sus monjes, que durante su ausencia habían asumido una actitud bastante relajada. Él encontró alojamiento en Heliópolis, pero más tarde fue llamado a Constantinopla para recibir honores de emperador, cuyo hijo había sido sanado por Teodoro.

Pasó el resto de sus días en el monasterio, realizando inumerables milagros y recibiendo con gran alegría a los visitantes. En el año 613 se despide de este mundo y se dirige a la gloria eterna. A lo largo de su vida fue un gran devoto de San Jorge y contribuyó a la difusión de su culto

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