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Presbítero de la Orden de los Carmelitas y Doctor de la Iglesia. Buscó incansablemente vida escondida en Cristo. Es patrono de los Poetas 

Hoy también se festeja a:


Martirologio Romano: Memoria de san Juan de la Cruz, presbítero de la Orden de los Carmelitas y doctor de la Iglesia, el cual, por consejo de santa Teresa, fue el primero de los hermanos que emprendió la reforma de la Orden, empeño que sostuvo con muchos trabajos, obras y ásperas tribulaciones, y, como demuestran sus escritos, buscando una vida escondida en Cristo y quemado por la llama de su amor, subió al monte de Dios por la noche oscura, descansando finalmente en el Señor, en Úbeda, de la provincia de Jaén

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Biografía

Juan de Yepes nació en Fontiveros (Ávila) en el año se cree- 1542. Entró carmelita en Medina del Campo, y en 1567 fue ordenado sacerdote en Salamanca. En ese verano se encontró en Medina con la Madre Teresa de Jesús, lo que cambiará su visión de la vida y le lanzará a la reforma del Carmelo.

Santa Teresa, al ver que Juan de la Cruz apoyaba sus ideas manifestó la célebre frase: "Ya tengo fraile y medio para empezar", aludiendo a la pequeña estatura de Juan. En la fecha de ese encuentro afortunado la Fundadora tenía 52 años y el santico de fray Juan tan solo 25.

San Juan de la Cruz, con el nuevo estado de carmelita descalzo, ensaya una nueva vida de retiro que practica en diversos conventos hasta finalizar en el colegio universitario de Alcalá de Henares.

Pero su vida tenía que experimentar las dificultades y los sinsabores típicos de los religiosos preocupados por la mejora y reforma de costumbres durante la época. Estos sinsabores se desataron la noche del 2 de diciembre de 1577 en la que fue apresado y llevado a convento carmelita de los calzados de Toledo.

En este convento sufrió nueve meses de durísima prisión, con penas físicas y morales. Pero todo ello no le impidió elaborar las estrofas del Cántico Espiritual y tal vez de la Noche Oscura del Alma.

Un día, Juan de la Cruz, anudó sus sábanas y se deslizó por la ventana de su celda, refugiándose, seguidamente, entre las carmelitas de la ciudad.

Pasó los últimos años de su vida en Andalucía, donde empezó a redactar su doctrina de la Subida de Monte Carmelo, sus Cánticos espirituales y la llama de Amor viva. Los tres últimos años de su vida están marcados por el tormento y el éxtasis.


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Muerte y Canonización

Entregado a la soledad murió en Úbeda en la noche del 13 al 14 de diciembre de 1591. Su cuerpo reposa en Segovia. Beatificado el 25 de enero de 1675 y canonizado en 1726, dos siglos más tarde, el 24 de agosto de 1926, Pío XI le declaró Doctor de la Iglesia por su enseñanza en el dominio de la Mística. Desde 1952 es patrono de los poetas. Su festividad se celebra el 14 de diciembre.

San Juan de la Cruz, fue un analista detallado del alma humana con su destino y tendencias, la obra escrita de San Juan de la Cruz suscita el interés de la Psicología, de la Mística, de la literatura. Su propio anhelo total es la unión de amor puro con Dios: ahí deja infranqueable, la misteriosa trascendencia divina y a la vez su cercanía hasta ser el centro mismo de la persona humana. Por esta serena y arrebatada tensión a la trascendencia íntima, sus escritos son leídos, seguramente hoy más que nunca, dentro y fuera de la fe cristiana.

Las Obras del amor

Sus libros más importantes, nunca publicados en vida del religioso, son "Noche Oscura Del Alma", "Llama De Amor Viva", "Cántico Espiritual", "Subida Al Monte Carmelo" o "Avisos y Sentencias Espirituales"

La doctrina de San Juan se resume en el amor del sufrimiento y el completo abandono del alma en Dios. Ello le hizo muy duro consigo mismo; en cambio, con los otros era bueno, amable y condescendiente. Por otra parte, el santo no ignoraba ni temía las cosas materiales, puesto que dijo: "Las cosas naturales son siempre hermosas; son como las migajas de la mesa del Señor."

San Juan de la Cruz vivió la renuncia completa que predicó tan persuasivamente. Pero a diferencia de otros menores que él, fue "libre, como libre es el espíritu de Dios". Su objetivo no era la negación y el vacío, sino la plenitud del amor divino y la unión sustancial del alma con Dios. "Reunió en sí mismo la luz extática de la Sabiduría Divina con la locura estremecida de Cristo despreciado"

Algunos de sus pensamientos

Llámale Amado para más moverle e inclinarle a su ruego, porque, cuando Dios es amado, con grande facilidad acude a las peticiones de su amante.
Bienaventurado el que, dejando a parte su gusto e inclinación, mira las cosas en razón y justicia para hacerlas
El amor sólo con amor se paga, las heridas de amor sólo con amor se pueden curar
En el atarceder de nuestros días, seremos juzgados en el amor; aprende a amar como Dios quiere ser amado y deja tu condición


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Oración 

Señor, Dios nuestro, que hiciste a tu presbítero San Juan de la Cruz modelo perfecto de negación de sí mismo y de amor a la cruz; ayúdanos a imitar su vida en la tierra para llegara gozar de tu gloria en el cielo. Amén

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