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= Imagen: Pildoras de Fe = 

Vengo a aliviar el sufrimiento. Ten fe en mí y reza mucho. Crean en mi, yo creeré en ustedes, yo soy la Virgen de los pobres 

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 Historia

La pequeña Mariette Beco, se encontraba un día esperando a su hermano que regresara a casa, mirando a través de la ventana mientras caía la noche; eran las siete en punto de Banneux. La Señora Beco estaba trabajando en uno de los cuartos de atrás; el resto de la familia ya se había retirado a sus habitaciones, ninguno de ellos había asistido a la misa ese domingo por la mañana, el padre era un católico no practicante.

De repente Mariette gritó: "Mamá, hay una señora en el jardín. Es la Santísima Virgen". La señora Beco se burló de ella. Entonces Mariette, tomando un rosario que había encontrado en el camino, comenzó a rezarlo.

Mariette, que contaba con apenas 11 años, no comprendía bien lo que estaba sucediendo. Ella misma relata esta aparición:

"Vi una luz y una hermosa Señora que tenía la cabeza muy iluminada, como si la luz irradiara de su propio cuerpo. Tuve un poco de miedo...

Me pregunté: ¿Qué es eso? Miré con atención, moviendo la cabeza de derecha a izquierda, arriba y abajo; pensé: quizás es el reflejo de la lámpara. Entonces la puse al otro lado de la mesa"

Cuando su hermano Julien llegó a casa y Mariette le contó lo que había sucedido, él le dijo que "no había visto nada en el jardín; que quizás eran los reflejos de las lámparas que la había confundido", dijo

En la mañana siguiente Mariette le contó todo a su padre, pero resultó muy incrédulo a lo que estaba escuchando, pero su hija le insistió tanto que despertó su curiosidad. Además el conocía bien a su hija y podía apostarlo todo que ella nunca sería una mentirosa

La familia informó al sacerdote de la aparición que tuvo Mariette, pero este no le dio mucha importancia a la historia, pensando en que las visiones de Beauraing y Lourdes se estaban traduciendo en una epidemia de visiones. Él envió un mensaje a Mariette y le pidió que se olvidara de esto y no difundiera más historias.

A la mañana siguiente, el miércoles, el sacerdote se sorprendió al ver a Mariette en la Santa Misa - pues ella había dejado la escuela porque había fallado en su examen de la Primera Comunión tres veces, y después de eso no había ido más a la Iglesia. Ese día Marietta fue a la escuela y por primera vez en su vida conocía bien sus lecciones.


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El manantial reservado a María

A la noche siguiente, Mariette se fue al jardín, se arrodilló y comenzó a rezar el rosario; su padre la siguió, y con una capa que llevaba para el frío, se la puso alrededor de sus hombros. Intentó dirigirle unas palabras a su hija, pero ella no parecía escucharle. Entonces ella abrió sus brazos como en señal de adoración y su Padre se dio cuenta de que ella estaba en presencia de alguna visión, así que se montó en su bicicleta Intentó de hablar con el sacerdote para que viniese pero no pudo encontrarlo, entonces llamó a un vecino, un católico practicante, y juntos siguieron a Mariette. Entonces vieron a la niña que estaba caminando por la carretera, dirigiéndose a algún lugar, como si alguien la estuviese guiando.

Hasta que llegaron a un manantial que se encontraba a un lado de la carretera. Mariette se arrodilla en la cuneta mientras que la Virgen le dice: "Posa tus manos en el agua" Como niña obediente, ella lo hace, y la Virgen le dice: "Esta fuente me está reservada" Se despide diciéndole: "Hasta pronto, buenas noches". Después se eleva por encima de los pinos cercanos del manantial, mirando la niña y desapareció.

Cuando llegaron a casa, el sacerdote los estaba esperando. Mariette describió a la señora: "Su vestido era largo y blanco; llevaba un cinturón azul y rayos de luz brillaban en su cabeza. Ella era un poco más de cinco pies de altura; su pie derecho estaba desnudo y debajo de ella había una rosa de oro. Sus manos se levantaron contra su pecho en el que se vio un corazón de oro. Tenía un rosario colgado de su brazo derecho: todo era muy similar a la aparición de Lourdes.

Soy la Virgen de los pobres

Hubo siete apariciones más de Nuestra Señora de los Pobres; en una de estos Mariette, por consejo del mismo sacerdote, le preguntó a la señora su nombre, a la que Nuestra Señora de Banneux le respondió: "Yo soy la Virgen de los pobres", y entonces, la Virgen conduce a la niña a un manantial, y le dijo: "Este manantial es para todas las naciones... para los enfermos..."

En otra de las apariciones, la Virgen le dijo: "Me gustaría que una capilla fuese construida aquí. Vengo a aliviar el sufrimiento. Ten fe en mí y reza mucho. Mi querida hija, reza mucho... A la respuesta de una señal de fe que el capellán encargó a preguntar a la Virgen por medio de Mariette, ella contestó: "Crean en mí, yo creeré en ustedes"

Al final de cada visita a María diría "Au revoir ", que significa," hasta que nos encontremos ", pero en la última visita, dijo simplemente: "Adiós". Al despedirse, la Virgen puso las manos sobre Mariette, la bendijo con la señal de la cruz y se fue. Según se iba, las nubes cubrieron el cielo otra vez, y la lluvia volvió a caer implacablemente. Mariette no se daba cuenta de la lluvia que golpeaba su cara y su cuerpo. Se desplomó en la tierra, llorando convulsivamente, repitiendo Santa María mientras lloraba

La familia Beco y muchos otros se convirtieron en católicos modelo. La capilla fue construida, y el manantial se convirtió en el sitio de innumerables curaciones innumerables. La gran cantidad de milagros que ocurrieron fue tal, que tomó por sorpresa a la Iglesia local.

En 1947, el obispo aprobó la devoción. En 1948 se puso la primera piedra de una nueva basílica. En 1949, ambas apariciones fueron aprobadas por la Iglesia, Beauraing el 2 de Julio, y Banneux el 22 de agosto. Son las últimas apariciones en recibir aprobación formal de la Santa Sede.

Oración

María, Virgen de los Pobres,
tú nos conduces a Jesús, fuente de gracia,
y vienes a aliviar nuestro sufrimiento.

Te imploramos con entera confianza:
ayúdanos a seguir
a tu amado Hijo con generosidad,
y que pertenezcamos a Él sin reservas.

Ayúdanos a darle la bienvenida
al Espíritu Santo
que nos guía y nos santifica.

Consíguenos la gracia
de mirar a través de los ojos de Jesús,
para que nuestra vida glorifique al Padre
y contribuya a la salvación de nuestros hermanos.

Amén



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