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Foto: DiarioUNO

Una mujer víctima de trata de personas, que está acusada de matar a su pareja y de intentar ocultar el hecho al montar una escena de suicidio, se proclamó inocente en la apertura del juicio oral y público que en el que hoy se celebra la segunda jornada. El crimen ocurrió en diciembre del año pasado en Ushuaia, Tierra del Fuego.

Claudia Concha Ávila (44) está imputada del “homicidio agravado por el vínculo” de Ezequiel Gustavo Ponce (37), a quien según la fiscalía golpeó en la cabeza y en los testículos y luego ahorcó, antes de “montar una escena” para que pareciera que se había suicidado en el baño del hospedaje donde ambos se encontraban.

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Sin embargo, al declarar ante el Tribunal de Juicio en lo Criminal de la capital fueguina, Ávila insistió con la versión de que el hombre, con quien mantenía una “relación violenta” y consumían juntos “drogas y alcohol”, se suicidó colgándose con un pañuelo de la ventana del baño mientras ella dormía.

La mujer explicó a los jueces que se dedicaba a la prostitución y que después de haber sido “rescatada” del local nocturno “Candilejas” durante un operativo federal realizado en 2013, fue considerada víctima del delito de trata de personas y por eso se le subvencionaba el alojamiento en la habitación 18 del Apart Hotel Alem -cerca del centro de Ushuaia-, donde se encontraba el 2 de diciembre de 2018.

También contó que Ponce fue, primero, un “cliente suyo”, y que luego iniciaron una relación sentimental que siempre estuvo atravesada por los “celos” de su pareja, el consumo de estupefacientes y bebidas alcohólicas, y por la violencia.

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De hecho, mencionó que el día de su muerte, el hombre tenía vigente una prohibición de acercamiento a ella “por 90 días” a raíz de un episodio en que la había amenazado con un arma para que “volvieran a estar juntos”.

No obstante, Ávila admitió que había pasado en la casa de Ponce la noche anterior al supuesto crimen, y que luego el hombre insistió en acompañarla y en quedarse en el apart hotel la jornada siguiente.

Dijo que allí discutieron “por celos” de él y que ella terminó echándolo con la intervención de la policía, pero que horas más tarde “robó una escalera y volvió a entrar a la habitación por una ventana”, mostrándose “arrepentido” y pidiéndole que “no lo arruinara con otra denuncia policial”.

La mujer detalló que poco después se quedó dormida y que cuando se despertó y se dirigió al baño, lo encontró ahorcado y no pudo reanimarlo.

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El fiscal del caso, Eduardo Urquiza, puntualizó en su acusación que esa versión no es compatible con “la existencia de manchas de sangre en diferentes lugares de la habitación y dos piedras, una de ellas fragmentada en secciones, halladas en el interior del horno de la pieza”.

Además, la autopsia determinó que Ponce presentaba “hematomas de reciente data en la zona genital y lesiones en el sector de la cabeza, que pudieron ser provocadas con el objeto de aturdir, atontar o reducir la resistencia de la víctima”, describió el fiscal.

Urquiza planteó que la mujer, “luego de haberle provocado golpes en la cabeza, le ocasionó asfixia por comprensión externa del cuello hasta provocarle la muerte”.

Por su parte Ávila reconoció entre sollozos que “no puede explicar” las demás lesiones que presentaba su pareja, y solo admitió que las piedras las había puesto ella en el horno para “sostener una de las parrillas que estaba rota”.

El tribunal escuchó también a peritos que expusieron sobre las causas que provocaron la muerte de la víctima antes de que comience la ronda de testigos del caso.


Diario UNO

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