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= Foto: La Brújula 24 = 
Aparecieron en una vivienda, en un baldío y cerca del cementerio. Todas tenían carga y fueron detonadas


Una tras otra desde el comienzo de semana. Así ha sido la sucesión de denuncias sobre el hallazgo de artefactos explosivos militares de distinto tipo y calibre en varios puntos de la ciudad de Bahía Blanca.

Domicilios particulares, predios abandonados y una calle cerca del cementerio conforman una cadena que nadie puede asegurar, a esta altura, que haya culminado.


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Comenzando por el final

Este miércoles, a primera hora de la tarde, un vecino alertó al 911 que había encontrado “un misil” en la vivienda de Terrada 2652, en el barrio Sevilla. 

Hasta allí llegó una brigada de la dirección de Explosivos de la policía que lo identificó como un proyectil aeronaval, MK75 modelo 5 y lo trasladó a las afueras de la ciudad para su destrucción.

Intensa ha sido la labor de ese cuerpo, que pertenece al ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires y no está acostumbrado a atender tantas convocatorias de ese tipo en pocos días. 

Es que desde el lunes pasado, ya son cinco las salidas que los especialistas debieron realizar, uniendo puntos muy distantes de Bahía Blanca.


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La seguidilla se inició el lunes por la tarde con el llamado de un hombre que acumula chatarras en el barrio 9 de Noviembre, zona alta de la ciudad. Mientras limpiaba un galpón, en Rosales y Pablo Lejarraga, dio con dos explosivos de 80 milímetros. 

La brigada los trasladó a un predio cercano donde los hizo detonar.

«Pesaban más de dos kilos y estaban llenas de tierra: hacía 20 años que mi amigo las tenía ahí. Podían haber volado hace rato», reflexionó el vecino consultado por el medio bahiense Brújula 24.



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El martes fue el día de mayor trabajo para el cuerpo especializado en explosivos. Por la mañana apareció otro proyectil cerca del cementerio. 

Quien lo encontró, Leandro Anderete, lo levantó y llevó a su casa de Rosales al 300. 

Los efectivos de la policía tuvieron que evacuar la cuadra por precaución hasta que pudieron dar con el proyectil y detonarlo.



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Una situación similar, que alarmó a los vecinos, ocurrió por la tarde del martes en Cristo Redentor al 2148, también en la zona alta de la ciudad. 

Advertido de las denuncias previas desde allí llamó a la policía Mariano René Uribe. Dijo que tenía en su casa un explosivo que había encontrado hace meses en la calle Necochea al 200, muy cerca de su vivienda, mientras caminaba. "Es peligroso", le dijo un amigo.

Evacuación de la cuadra, retiro del explosivo y detonación segura. La secuencia se repetía por tercera vez en un par de días, siempre con el acompañamiento de Defensa Civil municipal. 


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El cuarto caso de un llamado que alertó sobre un explosivo lo ubicó en un predio entre los barrios Estomba y Ricchieri, en la zona norte de la ciudad. 

La zona es cercana a donde apareció, por ahora, el último de los proyectiles.

En todos los casos, los elementos tenían una espoleta cuyo retiro habilita la explosión, aunque con una baja carga. 

Desde la dirección de Explosivos de la policía bonaerense explicaron que se trata de bombas áreas utilizadas para ejercicios en prácticas de precisión. 

“No tienen que tocarlos y llamar inmediatamente al 911 porque pueden ser peligrosos”, advirtieron desde el cuerpo.



Clarín | La Brújula 24 | La Arena 

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