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SEGUILO EN VIVO El oficialismo busca dar media sanción al proyecto del Gobierno. Entre oras cosas, baja aportes patronales, grava renta financiera, sube cargas a la cerveza y las reduce a productos electrónicos.



Diputados debate la reforma tributaria. La Cámara de Diputados se aprestaba, en la madrugada de este miércoles, a aprobar con media sanción el proyecto de reforma tributaria, que reduce gradualmente aportes patronales, grava la renta financiera, sube el impuesto a la cerveza y rebaja el tributo a productos electrónicos.

El martes de la semana pasada, en una tumultuosa reunión de comisión, Cambiemos había conseguido firmar dictamen de mayoría a favor del proyecto, con cambios de último momento respecto de la propuesta original, que incluyen un reordenamiento del esquema de impuestos internos.

La iniciativa apunta a reducir, en un plazo de cinco años, la presión impositiva para llegar al 2022 a un 1,5 por ciento del PBI.

No obstante, en el Gobierno estiman que el impacto en la recaudación será neutro producto de la baja de la evasión impositiva.

Entre los aspectos principales de la reforma tributaria, se encuentra una reducción gradual en cinco años de la alícuota del impuesto a las Ganancias para utilidades no distribuidas de las empresas (del 35% actual al 25% en 2021), la posibilidad de computar el pago del Impuesto al Cheque a cuenta de Ganancias, la devolución anticipada de los saldos a favor del IVA por las inversiones que hagan las compañías y la implementación del mínimo no imponible para contribuciones patronales.

Respecto a esto último, las empresas no pagarán aportes patronales hasta una remuneración bruta de 12 mil pesos para 2022 (ajustado a la inflación que haya en ese entonces).

El legislador oficialista Luciano Laspina destacó que, desde que asumió el presidente Mauricio Macri, "la presión tributaria bajó aproximadamente dos puntos" y agregó que el objetivo de la reforma es "seguir por el camino de alivio fiscal para las Pymes, a la clase media".

Durante su exposición, el santafesino insistió en que existe una "elevada carga de impuestos al trabajo", que le quitan competitividad a la economía argentina y que frena la creación de trabajo.

Sobre el establecimiento del mínimo no imponible a las contribuciones patronales, el diputado de Cambiemos consideró que esa medida "puede ser un antes y un después" y una "oportunidad histórica" si se combina con el blanqueo laboral, que se debate en el Senado en el marco de la reforma laboral.

Mencionó que se logró tejer un "acuerdo muy amplio" con las provincias para reducir el impuestos a los ingresos brutos y a los sellos, a los que consideró "distorsivos".

Por el contrario, el opositor Axel Kicillof denunció que uno de los grandes ganadores en caso de sancionarse esta reforma serían las "grandes corporaciones" a raíz de la rebaja de las contribuciones patronales, que pasarían a pagar una alícuota del 19,5% en vez del 21%.

A la vez, minimizó el impacto progresivo que esta medida podría llegar a tener, ya que se trata de un impuesto "contra personas que tienen determinadas inversiones, dado que las empresas ya están gravadas".

Kicillof rechazó la iniciativa oficialista al catalogarla como "neoliberal" y "noventista", y aseguró que esas ideas ya se probaron y "fracasaron rotundamente".

"Le perdona impuestos a los que más ganan, a las grandes corporaciones, e intenta trasladar esa carga tibutaria a los consumidores. Están fundiendo al Estado para darle a los más ricos, mientras que al resto les piden que se ajuste el cinturón porque hay déficit por todos lados", agregó.

El proyecto de reforma tributaria sufrió una serie de modificaciones desde que fue anunciada hace un mes por el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, a partir de la presión de gobernadores y empresarios.

Por caso, a pedido de la gobernadora fueguina, Rosana Bertone, se dejó finalmente sin efecto la eliminación inmediata de impuestos internos a la venta de productos electrónicos que no se fabriquen en la provincia austral y a los autos y motos de gama media.

Sin embargo, habrá una reducción escalonada de dichos impuestos: a partir de enero, estos productos tributarán el 10,5% hasta llegar al 2% en el 2023.

El Gobierno también dio marcha atrás con el aumento de los impuestos internos a los vinos y espumantes, una medida resistida por las provincias productoras.

A su vez, tuvo éxito la gestión del gobernador de Tucumán, Juan Manzur, para dejar sin efecto la suba del impuesto a las bebidas azucaradas.

De esta forma, el gravamen que tributan las bebidas frutales y otras similares -sin agregados de azúcar- se mantendrá en el 4%, mientras los del resto de las gaseosas y bebidas azucaradas quedarán en 8%.

Por otra parte, el proyecto plantea que una parte de las indemnizaciones por despido de trabajadores en relación de dependencia sean alcanzadas por el impuesto a las Ganancias.

También se estableció una rebaja del IVA para pollos, cerdos y conejos, a fin de que tributen la mitad de ese impuesto (21 por ciento), equiparándose con la carne vacuna.

Una novedad que introduce el proyecto es que se gravará la renta financiera: los activos financieros denominados en moneda extranjera o indexados a la inflación pasarán a estar gravados al 15 por ciento, mientras que las ganancias no distribuidas de las compañías pasarán a estar gravadas al 25 por ciento.

Otro aspecto que introduce el proyecto es la eliminación del impuesto a las transacciones inmobiliarias, en tanto que pasarán a gravarse las ganancias de capital en las viviendas que no correspondan a uso familiar.

Al igual que Kicillof, Marco Lavagna (Frente Renovador) rebatió la idea de que la rebaja de contribuciones patronales va a redundar en una mayor capacidad de creación de empleo.

"Puede ayudar, pero la única forma es si ponemos marcha la economía, el consumo, el mercado interno", apuntó.

Diego Bossio (bloque Justicialista), cuya bancada acompañaría en general la votación, destacó como positivo "que se avance en un modelo de recaudación tributaria progresiva que tiene que ver con la renta financiera".
 Cadena3
 
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