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Maia, Martín y Sebastián quieren llevar su ayuda a una escuela rural de cada provincia. La agrupación quiere realizar acciones solidarias con escuelas rurales en cada provincia argentina. Además, buscan transformarse en una ONG para llevar adelante su tarea.

Tres jóvenes solidarios llegarán a la escuela rural del paraje “El Guanaco” para tratar de colaborar en la solución de los problemas que tiene el edificio. La agrupación solidaria fue contactada por una mamá que vio sus acciones a través de las redes sociales y pensó que podrían ayudar a solucionar los problemas de la escuela rural a la que asisten sus hijos. Estarán en La Pampa el próximo viernes 17.

“Verte Reír” es una iniciativa surgida en 2015 y que llevan adelante tres amigos cuya intención es ayudar. Sebastián Kahansky, (coach ontológico), Maia Wiernik (maestra jardinera) y Martín Moslewicki (administrativo en una empresa) comenzaron una tarea solidaria que se fue transformando con el correr de los años.

“Somos tres amigos que nos conocemos de toda la vida y teníamos muchas ganas de ayudar”, cuenta Sebastián en diálogo con El Diario. “Comenzamos en 2016 apadrinando una escuela de Chaco, de Pampa del Indio, y pudimos ir a conocerlos, la forma de vida de cada uno de los alumnos y nos fuimos con la idea de generar un proyecto para ayudarlos”, agregó.

La intención tuvo un final feliz para los alumnos chaqueños. “Pudimos hacerles una plaza de juegos, que la levantaron los papás, y les enviamos más de 100 cajas de donaciones”, contó Sebastián. El dinero para comprar los elementos con el que hicieron la plaza de juegos se recaudó a través de una plataforma de financiamiento colectivo.

A partir de ahí, la idea se fue mejorando. “Pampa del Indio fue la primera acción de “Verte Reír” y nos quedamos con ganas de más. Por eso formamos “Verte Reír Federal”. La idea es poder realizar un proyecto con una escuela de cada provincia hasta completar el mapa”, relató.

El segundo objetivo fue ayudar a la Escuela rural C.E.R 81 de Venado Tuerto, en Santa Fe, en marzo de este año. “Allí pudimos viajar y luego armar un proyecto para el Día del Niño. Conseguimos regalarle una bicicleta a cada uno de los chicos de esa escuela, les llevamos un montón de juegos, comida y cosas que le faltaban”, relata orgulloso Sebastián al otro lado del teléfono y adelanta que están haciendo los trámites para transformarse en una Organización No Gubernamental.

La mecánica de trabajo es siempre la misma, “ir a la escuela, hablar con las docentes y los chicos y poder armar un proyecto, dure el tiempo que dure. Eso no es impedimento para nosotros”, manifestó el joven que la semana próxima llegará junto a sus amigos a La Pampa.


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El Guanaco

El próximo viernes 17, “Verte Reír Federal” llegará a nuestra provincia para tener el primer contacto con alumnos, alumnas, docentes y padres de la Escuela rural Nº 138 del paraje El Guanaco.

Sebastián relata: “Nos contactó una madre que tiene tres chicos en esa escuela y nos pidió que la tengamos en cuenta para un próximo proyecto” y el deseo se hará realidad.

“Estamos realizando una campaña para juntar los juguetes y llevarlos el 17 para el Día del Niño”, agrega el joven que visitará la escuela ubicada sobre la Ruta Nacional 35, a pocos kilómetros de Winifreda.

La expectativa es grande, tanto entre los jóvenes solidarios como en la comunidad educativa de El Guanaco, quienes esperan poder mejorar la situación edilicia.

Quienes quieran ponerse en contacto y ayudar a concretar el nuevo objetivo, están disponibles las siguientes redes sociales: Facebook: VERTE REÍR, nos hace bien; Twitter: @vertereir808; e Instagram: @vertereirsolidario.


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“Lo que más preocupa es el estado del edificio”

La llegada de “Verte Reir Federal” (VRF) se debe al deseo de Florencia Lallana, la mamá que los vio y pensó que podría ayudar a la Escuela rural 138 de “El Guanaco”.

“Los seguía por Instagram, vi una campaña que hicieron en mayo y por eso les escribí”, relata la mamá de Priscila, Cecilia y Agustín, quienes concurren a 6º, 4º y 3º grado, respectivamente, en la escuela rural.

En diálogo con El Diario, Florencia dice que escribió porque “Lo que más preocupa es el estado del edificio. La escuelita se había inundado el año pasado y no tuvieron clases durante tres meses. Quedó en un estado medio débil, con peligro de derrumbe”. Y agregó: “Le envié fotos de la escuela, del salón también, que es histórico pero está clausurado. Nosotros no podemos hacer nada porque no tenemos fondos, así que por eso los contactamos”.

Este año la situación no cambió, pero las clases comenzaron. “Este año tuvimos lo básico para poder abrirla. Cuando empezaron las clases, dijeron que la iban a arreglar. Desde el Gobierno la abrieron porque si no lo hacían, la iban a cerrar definitivamente y los chicos iban a tener que ir a Winifreda... como pasó con la escuela de Castex”, explicó Florencia.

Luego de las lluvias y la inundación, la escuela se cerró en abril del año pasado y los chicos debieron terminar el año lectivo en Winifreda. Incluso, el fenómeno afectó el tradicional salón utilizado para los bailes. “El salón era nuestro único sustento, dos veces por año hacíamos bailes y recaudábamos fondos. Ya el año pasado no se pudo hacer y este año tampoco”, sostuvo Florencia.

Ahora hay expectativas por la llegada de los jóvenes solidarios para que conozcan la situación de la escuela rural de “El Guanaco” y luego armar un proyecto que ayude a que los ocho alumnos que concurren al establecimiento reciban su educación en mejores condiciones.

El Diario LP

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