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= Foto: Infopico = 
“No hay herramientas que nos definan, para las zonas más complicadas, si el verano será con lluvias normales, superiores o inferiores al promedio de cada región”, sentenció el especialista en Ciencias de la Atmósfera, José Luis Stella, del Servicio Meteorológico Nacional.

El pronosticador anticipó que, ante un año en el que, a gran escala se ve como Niño, algunas señales para determinar lo que pasará en cada zona no son claras y no permiten establecer un patrón. 


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Así, para el verano no hay herramientas que permitan sesgar qué puede pasar en algunas zonas como Patagonia y noreste de Buenos Aires, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Chaco y Formosa. 

“Mi sugerencia es que sigan la información climatológica regional bien de cerca y otra cosa es mirar para atrás y ver cómo se vienen dando los veranos, que han sido con más precipitaciones para Litoral, Entre Ríos, Santa Fe, Misiones, Corrientes y parte de Buenos Aires”, dijo Stella.

En La Pampa, Cuyo y oeste de Buenos Aires, sí hay una estimación de que en el trimestre enero-marzo se darán precipitaciones por debajo de lo normal. Y para el centro-norte del país, las precipitaciones serían las habituales para la época en cada zona.


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Forrajes en jaque

La ingeniera agrónoma Magdalena Fernández, líder del área de Ganadería de AACREA, mostró los análisis y estimaciones que hicieron respecto de las pérdidas de capacidad y potencial productivo forrajero en las zonas más afectadas.

“Hicimos un análisis macro, para determinar la producción de materia seca a patir de índice verde, y uno micro, establecimiento por establecimiento ganadero para hacer foco en la productividad de los recursos forrajeros”, explicó Fernández.


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"A escala macro, en el trimestre septiembre-noviembre, refleja que toda la franja central del país, sobre todo del centro al sur de Buenos Aires, están por debajo del promedio histórico de producción de materia seca. También La Pampa, Centro-sur de Córdoba, San Luis y hacia el oeste del país.

Aunque cada zona tiene sus particularidades. En el sudoeste, la región más afectada, por ejemplo, ya vienen teniendo indicadores de falta de agua desde febrero. 

En tanto que el sudeste recién sintió el impacto de septiembre en adelante, no antes. Y en este contexto, las pasturas se vieron más afectadas que los campos naturales”, explicó Fernández.

“Poniendo la lupa en lo más afectado, el sudoeste, tanto en campos naturales como en pasturas tienen pérdidas de productividad cercanas al 50% por debajo del promedio, es un montón”, mostró Fernández. 

Y ejemplificó: “En raciones, un campo natural perdió 44 raciones en el trimestre, y una hectárea de pasturas perdió 90 raciones y pensando en recuperar estas 44 raciones perdidas, se asemeja a haber dado 3 kilos de maíz por día por hectárea”.


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Al hacer estimaciones del impacto pensando en toda la superficie forrajera del sudoeste (campos naturales y pasturas) cuantificaron un total de 250 millones de raciones perdidas en el trimestre. 

“Calculamos que corresponde a los requerimientos anuales de 700.000 vacas, cuando toda la región tiene 2 millones de vacas, por lo que hay un tercio de vientres afectados, algo de gran impacto”, lamentó Fernández.

¿Qué puede pasar si el verano viene lluvioso? ¿Se recuperaría lo perdido? “Lamentablemente la historia de los últimos 20 años marca que no, que lo que se perdió en esta época ya no se recupera con lluvias posteriores”, dijo Fernández.

En este contexto, la referente de AACREA recomendó implementar medidas como hacer un creep feeding, adelantar destetes, y otras herramientas para reemplazar la deficiencia productiva.


Clarín | Infopico

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