GuidePedia

Foto Arch.: WEB
El senador nacional pampeano, Daniel Lovera, habló sobre el proyecto de ley de presupuesto que se votó en la Cámara Alta: “hoy se debatió algo más que la ley del presupuesto 2019, hoy la discusión fue acerca de la situación económica del país. Este presupuesto profundiza el malestar, la angustia y la intranquilidad que tiene la gran mayoría de las familias argentinas”.


¿Cómo evalúa el impacto de esta ley a nivel político y social?
En principio, siento que estamos entrampados hablando de números, índices, cálculos y porcentajes y no hablamos de las personas. Las proyecciones son alarmantes y el impacto va a agravar lo que ya estamos viviendo: una economía inestable, con inflación sin control, con recesión y sin previsión para que algo se reactive. Con la depreciación de los sueldos, las familias no solo no llegan a fin de mes, en muchos casos, viven crisis de subsistencia. La única forma que parece encontrar el Gobierno Nacional de terminar con la pobreza es avanzar con la indigencia.

PUBLICIDAD




¿Dónde reconoce los principales conflictos?
La educación es, sin dudas, la que genera una de las principales inquietudes. Es el primer paso para la transformación social que nos permite la movilidad ascendente. A esto la historia argentina lo conoce y se llama justicia social. Es el derecho a la esperanza, a soñar un futuro mejor. Pensar en el riesgo de que la educación superior no sea pública y de calidad es imaginarse un país condenado. El proyecto que vino con media sanción de Diputados no llega a cubrir siquiera los gastos de funcionamiento del Universidad Nacional de La Pampa ni de muchas otras universidades.

¿Qué previsión tiene para la aplicación de este presupuesto 2019?
Es un presupuesto que implica mayor recesión, aumento de tarifas, de transporte y de todos los servicios públicos y privados. Impone problemas de liquidez al Banco Nación, mayores impuestos, crecimiento de la inflación, menos fondos para salud y menos obra pública; y debemos imaginar esto en una economía ya deprimida. La enorme presión tributaria, las tasas exorbitantes y la caída del empleo son las consecuencias más visibles de las imposiciones que sufrimos para pagar la deuda externa que se ha generado. Nos quieren convencer que la legislación laboral entorpece el crecimiento. ¡¿Se imaginan qué resultaría si eso también se flexibilizara?! Es el presupuesto del ajuste y la recesión. Del desinterés por las economías regionales y, fundamentalmente, es el presupuesto del desprecio por la gente.

¿Cómo analiza el impacto en la clase trabajadora?
Pretenden, siempre, que la variable de ajuste sea el trabajador, la clase media, las PyMEs, los comerciantes, los pequeños productores. El mercado laboral no se mantiene estable y constante por sí mismo. Es necesaria la intervención del Estado con políticas públicas claras y comprometidas. Imaginar un mercado sin Estado es encaminarse a un futuro apocalíptico. Sin educación, sin salud y sin trabajo la Argentina queda rumbo a convertirse en un resonante fracaso. La clase trabajadora siempre fue el motor productivo del país y es el termómetro perfecto de lo que podemos soñar como Nación. Si la familia trabajadora sufre es porque el sistema económico la empuja a la miseria, y eso no lo podemos permitir.

PUBLICIDAD




¿Cómo ve el rol de las provincias para el año próximo?
El Gobierno Nacional lo único que es capaz de federalizar es la crisis. Las provincias y los municipios cargan con la mayor parte del ajuste que resulta en el menoscabo de la calidad de vida de todos los argentinos. Ya se eliminó por decreto el Fondo Federal Solidario, imaginemos qué va a pasar con un presupuesto hecho a la medida de unas pocas manzanas alrededor de Balcarce 50.

¿Qué opina sobre los que dicen que apoyar el proyecto de ley de presupuesto es una forma de aportar a la gobernabilidad?
Opino que es mentira. La gobernabilidad no se garantiza solo votando leyes en este Congreso tal como se le ocurran al Ejecutivo, la gobernabilidad la garantizan todos y cada uno de los argentinos. La gobernabilidad se garantiza construyendo consensos. Nosotros aportamos siempre a la gobernabilidad, ayudamos a que este gobierno cuente con las herramientas fundamentales. Y no tengo dudas de que el presupuesto es una de ellas, y claro que nos hubiese gustado poder acompañar este proyecto. Pero todo tiene un límite, y quien no supo sentar las bases para que eso ocurra es el propio Gobierno Nacional, que demostró no tener en cuenta a las instituciones, a este Congreso, a los trabajadores, ni respetar los derechos adquiridos a partir de la representatividad de todos los sectores. No voy a votar un proyecto que sacrifique aún más la calidad de vida de los pampeanos en particular y del pueblo argentino en su conjunto. Aquí hay una diferencia ideológica en la forma de distribuir las riquezas, tenemos que redefinir qué condiciones le garantizaremos al sector privado para que invierta y genere empleo genuino y digno. En este momento de crisis, salud, educación y desarrollo social deberían ser las áreas de mayor interés, y son los principales lugares de ajuste. Eso es ideológico y en eso no podemos negociar.

¿Y cuáles serían los mecanismos para paliar esta crisis?
Trabajar y gestionar políticas públicas para el bien común. Ver a las personas como sujetos de derecho, a las familias trabajadoras como motores de la producción y no como variables de ajuste. Si la economía no se humaniza, no se sale de la crisis, se profundiza. Un Gobierno Nacional con una inflación anual de prácticamente el 50 %, que aumentó 14 veces la nafta en el año –por ahora-, que provocó el 12 % de depreciación del salario y que viene dejando a miles de familias sin trabajo, no solo no tiene autoridad técnica para seguir hablando de gobernabilidad, no tiene autoridad moral para mirar a los ojos de los argentinos y pedirles que tengan esperanza. Y sin esperanza, no se me ocurre el modo de que este Ejecutivo Nacional nos guíe por un camino posible para salir de la crisis.

Espacio Publicitario




 
Top