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Foto: WEB

El caso de los tristemente famosos abuelos rosarinos que fueron abandonados por uno de sus hijos en un bar sumó un nuevo (y lamentable) capítulo. 


Luego de peregrinar por distintos lugares, parecía que Hilda y Hugo González habían logrado cierta tranquilidad alojados en el Hogar Español de la ciudad de Rosario, pero el dolor volvió a aparecer en la vida de los viejitos.

Dos meses después de llegar al Hogar, Julio tuvo un accidente en el comedor, donde sufrió una caída con el grave diagnóstico: fractura de cadera, la más temida por los ancianos.

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Quien dio a conocer la triste novedad -vía Facebook- fue Juan Pablo Rodríguez, aquel cordobés quien fuera el primero en ofrecerse para darles cobijo a la pareja en su propia casa.

Además del posteo del cordobés, la administración del Hogar Español confirmó el accidente. “Se venía manejando con bastón porque no le gustaba usar andador. Lo cierto es que terminado el almuerzo en el comedor, se quiso levantar para ir a buscar a su mujer a la habitación y allí es donde se cayó al suelo, con tanta mala suerte que se quebró la cadera”, confirmó Graciela Alabern, directora del establecimiento.

Los responsables del geriátrico también informaron que en dos oportunidades trasladaron a Hilda hasta el hospital para que viera a su esposo, y que la anciana está un poco triste por extrañar a su compañero.


Diario UNO

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