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= Foto: iTextual = 
Dos familias se enfrentaron en la noche del martes en el barrio Matadero, en Santa Rosa. Hubo disparos con armas de fuego, golpes y hasta el asesinato de un perro.

Verónica C., de 43 años, es una de las denunciantes. Quedó con el rostro cubierto de sangre: la golpearon con hierros.



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Según dijo, todo se inició hace unas dos semanas. Ella vivía en un departamento ubicado al fondo de una casa sobre la calle Sotelo al 900. De allí se tuvo que ir luego de que su perro le comió una planta de marihuana al hijo de la dueña de la casa.

«Me tuve que mudar», dijo. Fue a parar a una vivienda de la calle Médici al 800. «La mujer de allí me invitó ella a vivir en su casa. Llegué el domingo 10», contó.



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Poco después, hubo más inconvenientes. La dueña de esa casa le pidió 600 pesos para pagar la factura de la electricidad, a lo que accedió. «Pero me mintió. Compró cocaína», dijo. «Igual no pasó a mayores».

Sin embargo, luego le faltaron 4 mil pesos y una notebook. El compañero de la dueña de casa le admitió que él era el autor del robo.

Pero los problemas importantes fueron con los integrantes de la familia con los que vivía anteriormente: en la calle Sotelo, en donde el perro había comido una planta de cannabis. «Ayer se enteraron dónde vivía y me estuvieron buscando para agredirme», contó. 



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«Dos mujeres, con fierros en sus manos,  me atacaron. Y llegó otro, sacó un revolver de su cintura y gatilló», contó. El perro, siempre según su testimonio, se abalanzó sobre el atacante y el tiro le perforó el estómago. El animal murió.

Poco después llegó la Policía y dispersó a las dos familias.

El relato de la otra familia, sin embargo, difiere en varios puntos. Entre ellos, sostuvieron que el ataque lo inició Verónica. La situación, por estos momentos, es de tensión.



iTextual

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